Y así, a fuerza de trabajo y mucho amasado logró tener su panadería: La Mignon.
Hablaban que el panettone era muy bueno, que la Nona siempre estaba en la caja, que el servicio de lunch del casamiento de mis viejos había sido de ahí, que el pastelero hizo la torta de bodas y luego falleció al poco tiempo :( y por ahí andaban dando vueltas algunas copas perdidas muy bonitas que antiguamente se usaban para los lunchs de la Mignon.
Y todo lo oía pero no le prestaba mucha atención. Será porque cuando uno es chico todas estas cosas suenan a "cosas de viejo" pero, con el tiempo, uno también se pone viejo y empiezan a interesarte. Y, en mi último viaje a Buenos Aires, fui con una idea fija: ir a la panadería!
Cómo podía ser que no la conociera!!!?? Y le dije a mi mamá que me llevara un día.
Me dio mucha emoción estar adentro (y escribo ahora y de vuelta se me ponen vidriosos los ojos), no sé porqué pero así fue. Supongo que la historia está ahí y el espíritu de un abuelo al que nunca conocí debe haber quedado por algún rincón.
Aquí se ve parte de la vidriera, la puerta de la cuadra y la otra puerta llevaba a la casa donde vivió mi mamá con su familia muchos años mientras tenían la panadería. Realmente no lo sabía! Y me pareció re interesante ver todo aquello. Y enseguida mi mamá me contó, con tono cómplice y divertido, que en la casa de la esquina vivía un chico de su edad que cada vez que ella pasaba para ir a sus clases de piano el chico le decía: "Adiós bomboncito de la Mignon". JA!
Menos mal que los dejaron porque es lo más lindo que tiene!
Ni mi Nona sabía! (bueno ... ella estaba en el lugar estratégico ... la caja!)
El dicho no podría ser más acertado ... "En casa de herrero ..cuchillo de palo".
Y a mí sí me gustan las masas y hacer cosas ... el pan no es mi fuerte y sucumbí a una hermosa máquina para hacer pan marca Atma, generoso regalo de mi suegra!
En realidad me gusta amasar pero me cansa bastante los brazos. Y para qué lo tengo al Churu sino?
Pero las facturas estaban ricas ... otras cosas debo decir que podrían estar mejores.
De todos modos me encantó retratar cada una de estos personajes de cualquier panadería porteña.
La infaltable pastafrola, que como ya dije antes .. me quedo con la mía :)
Hace poco, gracias a una seguidora, me enteré que en Uruguay les dicen "ojitos"... qué tierno!
Gracias má por viajar en el tiempo y los dulces conmigo!