Si si .. leyeron bien ... "oso a la cacerola" es la nueva receta exótica que tengo para el día de hoy. Bueno, más que receta, anécdota .... y de esas buenas que he tenido en mi vida de viajera culinaria.
En el 2006 trabajaba en un hostel haciendo caminatas en inglés con turistas. Ese año ya había decidido irme de viaje a Europa por varios meses y en una de las caminatas conocí a una pareja con un bebé. Ella de Alaska, él de Irlanda y el bebé de año y medio un irlandés en miniatura divino.
Hubo buena onda enseguida y a la hora del almuerzo les conté mi plan de irme de viaje y trabajar de lo que fuera. Enseguida vino la propuesta de la señora: "y no querés venir a Alaska y ser como una baby sitter del bebé que le hable español?" PLOP! No entendía nada ... Alaska me sonaba como Siberia! Nunca se me había ocurrido pisar tan lejano confín. Pero acepté.

Definitivamente uno puede planear mucho pero la vida siempre tiene alguna sorpresa que te cambia los planes. Y así fue .. cambié mis planes ... a medias. Fui a Europa (porque ya tenía el ticket), me quedé un mes y desde Irlanda volamos a Alaska.

Mi mate viajero en la soledad de Alaska.
El primer lugar donde nos quedamos fue en Anchorage, la ciudad más grande de la Última Frontera (así le dicen a Alaska). Allí nos quedamos una semana en la casa de unos amigos de esta pareja que vivían en las afueras en una cabaña que ellos mismos habían construido.

El hombre de la pareja se llamaba Eric y era guía de expediciones y tours a sitios remotos por este salvaje territorio.
Un buen día entré a la casa y de la cocina venía un rico aroma. Pregunté qué íbamos a almorzar y la respuesta de Eric fue: OSO.
Tardé un rato en darme cuenta si me estaban haciendo una broma pero no. El trozo de carne que estaba en la cacerola era nada mas y nada menos que la pata de un .... OSO NEGRO!!!
Lo primeró que atiné a preguntar fue (pregunta estúpida pero la hice igual): "esto se compra en el supermercado?" y la respuesta de Eric fue: "no, yo mismo maté al oso"Y me contó la historia de cómo el oso llegó a esa cacerola.
Eric había ido de excursión con una pareja a un lugar donde no había nada, pura naturaleza y muchos osos. En un momento se acercó un bonito ejemplar. Según me explicaba los osos normalmente no se acercan a la gente y en general le tienen miedo pero ... en este caso y por mas que le gritaban para que se alejara el oso se acercó cada vez mas a la chica. Eric no tuvo otra opción que dispararle. Y bueno ... finalmente lo carneó y llenó su freezer!
La preparación fue muy sencilla. Cocinó el oso en una olla a presión por una hora. Pero antes le puso varios dientes de ajo metidos entre la carne y algunas cebollas cortadas. De acompañamiento unas buenas papas al horno. Así que ... si algún día consiguen carne de oso ... ya saben cómo hacerlo.

Qué quieren que les diga? Lo último que pensé en ese momento fue que en algún momento de mi vida iba a probar CARNE DE OSO!!!! La verdad .. sabe muy bien y no resulta tan exótica ... o al menos yo la comía pensando que era carne de vaca y listo! Y para acompañar una buena cerveza de Alaska.

Y definitivamente ese oso inauguró una linda lista de carnes exóticas que probé después: llama, guanaco, venado, etcétera!

Todos juntos en la cena con el oso al plato.



